Guías
Viene con todoEl recorrido que explica cada pantalla encima de ella, en tres o cuatro paradas.
Lo que una pantalla no dice de sí misma —qué hay que tener antes, qué botón hace lo que no parece, qué trampa no da error— se lo cuenta la guía de esa pantalla, encima de ella y sin sacar a nadie de donde estaba. El punto 4 es el corazón de la ficha.
A — Qué es
1. En una frase
Cada pantalla grande del portal lleva su propia guía: un cartel que se va colocando sobre los elementos de los que habla, en tres o cuatro paradas, y que se acaba.
2. Para quién
Para quien abre una pantalla por primera vez, sea el dueño o el empleado al que acaban de dar acceso. No es material de formación aparte: está dentro del portal, en la pantalla que se está mirando y en el momento en que hace falta.
3. El problema que resuelve
Un negocio pequeño no tiene a nadie que forme a nadie. El empleado nuevo entra un martes, abre una pantalla que no ha visto nunca y hace lo que le parece; lo que sale mal de ahí no sale mal con un error, sale mal en silencio —una factura sin la letra que toca, un producto sin mínimo, un turno que se cierra en la fecha de hoy en vez de la del último ticket— y se descubre semanas después. La guía ataca ese hueco por donde es barato: en vez de un manual que nadie abre, tres carteles en la propia pantalla que señalan justo las tres cosas que ahí se hacen mal.
B — Cómo funciona
4. Qué hace
En la cabecera de la pantalla, junto al título, aparece una pastilla con el número de paradas. Al pulsarla el cartel se coloca sobre el primer elemento del recorrido y ofrece Siguiente y Omitir, con la cuenta a la vista: «1 de 4».
Señala, no manda. «Siguiente» mueve el cartel y nada más: la guía no rellena campos, no guarda y no obliga a hacer los pasos en orden. Lo único que llega a pulsar por su cuenta es una pestaña, que es el único control que cambia lo que se ve sin escribir nada; nunca un botón que guarde, emita o borre. Es la diferencia con la puesta en marcha del dashboard, que sí pide acciones y sí lleva la cuenta de lo que falta.
Se salta lo que no está. Cada parada señala un elemento concreto de la pantalla. Si ese elemento no existe —porque el permiso del usuario lo recorta, porque la tabla está vacía o porque esa pestaña no se abre en su caso— la parada se salta y el contador se recalcula: nunca dice «2 de 4» apuntando a un hueco. Por eso una misma guía es más corta para unos usuarios que para otros, y por eso la pastilla no aparece cuando lo que quedaría no merece un recorrido.
Puede cambiar de pantalla. Un recorrido que empieza en el listado de ventas puede acabar dentro del formulario de una factura nueva. Cuando eso pasa, el botón deja de decir «Siguiente» y dice adónde lleva, y el recorrido viaja en la dirección de la página: un refresco, un móvil que pierde la conexión o volver atrás no lo pierden.
Se abre sola la primera vez, una sola vez. Quien entra por primera vez en una pantalla se encuentra la guía puesta. En cuanto la cierra —terminada u omitida— queda marcada y no vuelve a saltar ahí. La pastilla, en cambio, no desaparece nunca: quien la cerró sin leerla la tiene en la cabecera las veces que quiera. Y nunca se abre una guía encima de otra.
El progreso es de cada persona. Lo que un usuario haya visto no se lo ahorra a otro: el empleado que entra el mes que viene se encuentra las guías como el primer día, aunque el dueño ya las haya visto todas.
Y una que no es de ninguna pantalla. Los filtros, la búsqueda y la descarga funcionan igual en las veinte pantallas con listado, así que su guía es una sola y transversal. Por eso se ofrece una única vez en todo el portal, sin abrirse sola: donde aparece ya hay una guía de la pantalla, y esa es la que manda.
5. Principios de funcionamiento
- Corta o no se lee. Tres o cuatro paradas por pantalla, no más. Una guía larga se cierra sin leer, y entonces no queda ni la guía ni la atención.
- Solo lo que la pantalla no dice. La parada no describe lo que ya está escrito en el botón: cuenta la dependencia que no se ve, la trampa que no da error o el orden que importa.
- Nunca actúa por el usuario. Señalar es su único trabajo. Lo que cambia datos lo pulsa una persona.
- No se enseña al equipo. Entrando a la cuenta en modo configuración las guías se apagan: ese recorrido es del cliente, y gastarlo en una revisión interna se lo quitaría.
- Se acaba. Terminada, la pantalla vuelve a ser la pantalla. No queda ningún indicador de progreso ni nada que reclame.
6. Cómo se conecta
Detalle
No lee ni escribe datos del negocio: solo mira la pantalla que ya está pintada, por eso una guía no puede quedarse desfasada respecto a lo que el usuario tiene delante. Lo único que guarda es qué guías ha visto cada usuario.
Con el centro de ayuda no se solapan, aunque sean dos formas de lo mismo: la guía dura treinta segundos y vive encima de la pantalla; el centro de ayuda es la explicación completa de esa parte del portal, se lee fuera y se llega a él desde Ayuda y soporte.
7. Cómo se usa (primeros pasos)
- Al entrar por primera vez en una pantalla, la guía se abre sola: leerla y pulsar Siguiente.
- Para recuperarla en cualquier momento, la pastilla Guía está en la cabecera, junto al título.
- Si una pantalla la enseña más corta de lo esperado, es que ahí faltan elementos —permisos o datos— y las paradas que los señalaban se han saltado solas.